Leo, porque sé leer, GAUAUAUAU!!! en "la Vanguardia" este artículo:
Una perra perdida en Huelva aparece en Mataró dos años más tarde
Desapareció de Huelva y reapareció dos años después a más de mil kilómetros de distancia. Es la entrañable historia de Leidy, una perrita yorkshire de 14 años cuya pista se perdió hace más dos de la provincia andaluza y que fue hallada en Mataró (Barcelona) el pasado 15 de abril y recogida por una protectora de animales que la ha devuelto a sus amos. Los dueños, que creen que fue robada y ya la daban por perdida, están encantados de poder disfrutar de su mascota en estos últimos años de vida.
“Lloró toda la familia ¡hasta yo!”. Así describe el increíble reencuentro con Leidy José Blandón, el dueño de la perrita de raza yorkshire que desapareció en octubre de 2010 en San Juan del Puerto (Huelva) después de un despiste de los dueños. “Pegamos carteles y estuvimos buscándola varios meses hasta que lo dejamos por imposible” relata desde el otro lado del hilo telefónico Blandón a LaVanguardia.com. Nada podía hacer presagiar que más de dos años después Leidy daría señales de vida a mil kilómetros de distancia de casa. La perra fue hallada el pasado 15 de abril en Mataró y recogida por la SPAM, que la devolvió a sus dueños. La protectora remarca que se pudo localizar a los dueños gracias a que el animal llevaba microchip.
Fue José el que recibió la buena nueva de la protectora y decidió sorprender a su mujer Rosa, que quedó muy afectada tras la ausencia de Leidy. No le anunció la reaparición de la perrita hasta que ésta llegó a casa el 19 de abril, cuatro días después de su hallazgo. “Leidy se bajó del coche y subió las escaleras hasta el portal” describe Blendón para explicar que el animal recordaba perfectamente el que había sido su hogar durante más de una década. “Piqué al timbré y abrió mi mujer, que no creía lo que veía”, relata el dueño, un auxiliar de enfermería de 55 años.
Reencuentro con las dos familias Blandón fue uno por uno sorprendiendo a todos los miembros de la familia que no podían creer que Leidy estuviera de vuelta en casa. El animal se ha reencontrado con sus dos familias: la humana que la cuida desde que tenía meses y la biológica ya que la perrita es madre de dos canes que también viven con José y su família. Pero como a veces el amor no entiende de sangre, José confiesa que su mujer e hijos han recibido con mucha más alegría el regreso de Leidy que los dos perros.
La perrita tiene ahora 14 años y está con la familia Blandón desde que tenía meses. Tras más de dos años fuera de casa, el tiempo ha pasado para Leidy: “Esta más torpe”, explica Blandón. La familia tiene claro que Leidy fue robada porque es “imposible” que pudiera recorrer los mil kilómetros sola. Ahora viven con mucha alegría su regreso y están felices de pensar que el tiempo que le quede de vida al animal lo hará en casa. “Se muere aquí” explica emocionado el dueño.
En agosto de 2010, la familia Borñasque-García, de Madrid, se encontró ante la disyuntiva de pagar una guardería para perros (por cuyo precio, todo sea dicho, su mascota debía de aspirar a tener esclavas abanicándole 24 horas al día) o ahorrarse ese dinero y sumarlo al presupuesto de un mes de vacaciones. El suplemento de jacuzzi en el hotel en Alicante pudo más que el cariño a su mascota, y en mitad del viaje, Fluffy, el simpático terrier, bajó a hacer pis en el arcén y no regresó al coche nunca más.
Pero la lealtad de un perro es proverbial. Y tras seis meses deambulando por los solitarios arcenes, aventurándose en el desierto en busca de presas fáciles, pasando sed en verano y frío en invierno, soportando la lluvia y las noches al raso, guiado solo por el vínculo afectivo con sus amos, Fluffy halló el camino de vuelta al pisito de los Borñasque-García en Getafe.
Una vez allí, y recibido con gran algarabía por los niños, Fluffy recorrió el conocido pasillo hasta el salón, se subió a la mesilla junto al sofá donde descansaba el padre de familia y, ajeno a la mano del sorprendido dueño que iba a acariciarlo, le dio una colleja que lo tiró al suelo. Y luego se cagó en su boca.
Fluffy volvió a irse y no se le ha vuelto a ver. Los Borñasque-García hallaron su coche quemado al día siguiente.
La Placa Azul es una iniciativa contra el abandono de mascotas. Su objetivo es que todas las mascotas lleven una Placa Azul identificativa y reivindicativa durante el verano de 2009.
¿Qué significa la Placa Azul?
La mascota que luce la Placa Azul denuncia el abandono de sus semejantes, y declara públicamente que su dueño no la puede abandonar.
¿Qué hay que hacer para conseguir la Placa Azul?
Lo que hacen miles de personas. Registrarse en esta Web. Nada más.
¿Cuánto cuesta la Placa Azul?
Nada. La Placa Azul y sus gastos de envío son completamente gratuitos.
¿Quién puede pedir la Placa Azul?
Todo el mundo. La Placa Azul es una iniciativa abierta a mascoteros y simpatizantes que crean que el abandono se debe y se puede erradicar.
¿Cuándo llegará mi Placa Azul?
El tiempo estimado del envío es de 7 a 14 días laborables (a partir de la fecha de solicitud).
¿Cómo llegará mi Placa Azul?
Te llegará como carta enviada por Correos de España.
¿Existe el abandono de animales en España?
Existe. Más de 150.000 abandonos anuales. Es una de las principales lacras de una sociedad desarrollada. Con la iniciativa Placa Azul pondremos todos los medios a nuestro alcance para llegar a un abandono cero.
Rebuscando en mis papeles encontré esta nota, es el diario olvidado de un perro:
Semana 1:
Hoy cumplí una semana de nacido, ¡Qué alegría haber llegado a este mundo!
Mes 01:
Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar.
Mes 02:
Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós. Esperando que mi nueva "familia humana" me cuidara tan bien como ella lo había hecho.
Mes 04:
He crecido rápido; todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mí son como "hermanitos". Somos muy inquietos, ellos me jalan la cola y yo les muerdo jugando.
Mes 05:
Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice "pipí" adentro de la casa; pero nunca me habían dicho dónde debo hacerlo. Además duermo en la recámara... ¡y ya no me aguantaba!
Mes 12:
Hoy cumplí un año. Soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. Que orgullosos se deben de sentir de mí.
Mes 13:
Qué mal me sentí hoy. "Mi hermanito" me quitó la pelota. Yo nunca agarro sus juguetes. Así que se la quité. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes, así que lo lastimé sin querer. Después del susto, me encadenaron casi sin poderme mover al rayo del sol. Dicen que van a tenerme en observación y que soy ingrato. No entiendo nada de lo que pasa.
Mes 15:
Ya nada es igual... vivo en la azotea. Me siento muy solo, mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed. Cuando llueve no tengo techo que me cobije.
Mes 16:
Hoy me bajaron de la azotea. De seguro mi familia me perdonó y me puse tan contento que daba saltos de gusto. Mi rabo parecía reguilete. Encima de eso, me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia la carretera y de repente se pararon. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz creyendo que haríamos nuestro "día de campo". No comprendo por qué cerraron la puerta y se fueron. "¡Oigan, esperen!" Se... se olvidan de mí. Corrí detrás del coche con todas mis fuerzas. Mi angustia crecía al dadme cuenta, que casi me desvanecía y ellos no se detenían: me habían olvidado.
Mes 17:
He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento y estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco con mi mirada y desde el fondo con mi alma. Yo quisiera que me adoptaran y seria leal como ninguno. Pero solo dicen "pobre perrito", se ha de haber perdido.
Mes 18:
El otro día pasé por una escuela y vi a muchos niños y jóvenes como mis "hermanitos". Me acerqué, y un grupo de ellos, riéndose, me lanzó una lluvia de piedras "a ver quien tenia mejor puntería". Una de esas piedras me lastimó el ojo y desde entonces ya no veo con él.
Mes 19:
Parece mentira, cuando estaba más bonito se compadecían más de mí. Ya estoy muy flaco; mi aspecto ha cambiado. Perdí mi ojo y la gente más bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.
Mes 20:
Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde pasan los coches, no me arrolló. Según yo estaba en un lugar seguro llamado "cuneta", pero nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor, que hasta se ladeó con tal de centrarme. Ojalá me hubiera matado, pero solo me dislocó la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultades me arrastré hacia un poco de hierba a ladera del camino.
Mes 21:
Tengo 10 días bajo el sol, la lluvia, el frío, sin comer. Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal; quedé en un lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se está cayendo. Alguna gente pasa y ni me ve; otras dicen: "No te acerques" Ya casi estoy inconsciente; pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar. "Pobre perrito, mira como te han dejado", decía... junto a ella venía un señor de bata blanca, empezó a tocarme y dijo: "Lo siento señora, pero este perro ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir." A la gentil dama se le salieron las lágrimas y asintió. Como pude, moví el rabo y la miré agradeciéndole me ayudara a descansar. Solo sentí el piquete de la inyección y me dormí para siempre pensando en por qué tuve que nacer si nadie me quería.
Tinc una nova cosineta que l'han treta de la gossera de Badalona. És molt joveneta (7 mesos) i és molt peruca. Us poso la foto que li van fer a la gossera. És diu Amis. Ara em queda per conèixer al cosí Klaus. Un bòxer germanet de la Sara.
Tengo una nueva prima sacada de la perrera de Badalona. Es muy jovencita (7 meses) i es muy miedosa. Os pongo la foto que le hicieron en la perrera. Se llama Amis. Ahora me queda por conocer al primo Klaus, un bòxer hermanito de Sara.